El candidato: Juan Diego Castro

por Daniel Ulibarri

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No me gustan la escoba que levanta, el cuchillo con que amenaza, los pescozones que lo enorgullecen, ni los ojos que pela para acusar, criticar y agredir a quienes no coinciden con él. Porque de proponer con sentido sabe muy poco.

Todo lo anterior sería suficiente, y de sobra, para rechazar al candidato populista que pretende doparnos para captar nuestros votos: el tuyo y el mío.

Pero hay muchas más razones por las cuales le digo un NO con mayúsculas, y creo que vos también debés decírselo.

Este candidato se presenta como si él solo, por encima de las leyes y de todos los demás poderes, sería capaz de darnos seguridad y eliminar la corrupción. ¡Mentira! 

La mayor corrupción siempre nace de los personalismos sin control. La mayor inseguridad, de un poder sin límites.

Este candidato plantea como solución a la delincuencia el encierro de quien él, no los jueces, considere corrupto, ladrón o asesino. Olvida que no puede hacerlo, pero si insistiera implica que quiere convertirse en tirano de los demás.

Este candidato se presenta como un “no-político” y es ¡mentira! Fue ministro de Seguridad y de Justicia de don José María (Chema) Figueres; se declaró “soldado” de Johnny Araya y ha estado siempre de los poderes públicos, y no necesariamente de los mejores.

Este candidato, cuando ejerció el primero de esos cargos, ordenó redadas arbitrarias en bares gay. Su actitud de “limpieza social” se puso así de manifiesto de forma muy peligrosa.

Este candidato no tiene equipo. Según él, si llegara al gobierno se nutriría de “profesionales” y cuadros de otros partidos. Olvida que difícilmente una persona que se respete se sometería a las arbitrariedades de un presidente sin límites personales e institucionales.

Este candidato no tiene idea de nada sobre los problemas del país, salvo su particular visión del delito, el castigo y el acoso.

Me sorprende que, a pesar de lo anterior, todavía algunos estén dispuestos a tragarse la pastilla que los conduzca a votar por él. Las opciones no son ideales, pero cualquiera es mejor. Porque otros candidatos dejan mucho que desear, pero de este sabemos que es un gran riesgo para todos.

Tomálo en cuenta, informáte mejor y recordá que curiosidad mata ignorancia… evitá votos malos y seguí las malas palabras

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