Sigilo sexual: otra forma de violación

por Daniel Ulibarri

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Utilizás una red social de citas (literlamente, la que sea) y encuontrás a esa persona que te llamó la atención. Decís “no está nada mal”, en lo cual ambas partes están de acuerdo,  intercambian números y acuerdan conocerse en persona.

Llega el día de la esperada cita; la charla, las miradas, roces de manos, coqueteo y palpitaciones suben poco a poco de tono. Un beso robado detona lo inevitable.

Entonces, los dos pactan hacer del encuentro público algo privado por la intensa atracción física.

El arreglo estipula algo ocasional ,pero él en pleno acto se quita el preservativo de manera silenciosa, ella no se da cuenta y él culmina su orgasmo sin protección ni consentimiento.

Eso es violación. Específicamente sigilo sexual (o stealthing, en inglés).

Stealthing

El sigilo sexual es la última perturbadora tendencia provocada por las redes sociales, que consiste en una técnica donde los hombres suelen quitarse el condón en secreto durante el acto sexual con parejas ocasionales.

El término fue desarrollado por Alexandra Brodsky, abogada de derecho civil, mediante un estudio publicado en la revista Columbia Journal of Gender and Law, donde ella presenta entrevistas con víctimas del llamado stealthing o sigilo sexual.

Brodsky se interesó en el fenómeno cuando ingresó a la escuela de leyes en la Universidad de Yale en el 2013.

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En su investigación se enfoca en el mundo de las redes sociales, en el uso de aplicaciones de citas como Tinder, donde los hombres después de distintos encuentros tienden a buscar sexo sin compromisos con las víctimas, y durante el acto se sienten con el derecho de realizar la penetración sin condón, evitando consultar a la pareja.

En entrevista con The Huffington Post, Brodsky declara que se dio cuenta que muchas de sus amigas tenían una lucha constante contra el maltrato sexual iniciado por parejas ocasionales.

Ellas se sentían violadas, que su confianza se había vulnerado y existía un daño grave a su dignidad.

Durante su investigación, Alexandra Brodsky encontró a un grupo de víctimas que no sabía cómo referirse a esa nueva forma de violencia de género, porque no existía una palabra para clasificar el aberrante acto, aún cuando ya había múltiples casos concretos reportados de ese flagelo.

La abogada cita en su investigación el trabajo de Rebecca, una psicológica que trabajaba en una línea telefónica de asistencia en caso de crisis por violencia sexual, quién recibió múltiples llamadas de víctimas con relatos específicamente similares.

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No estoy segura si esto es violación, pero…” era una frase común de las tristes historias que mostraban la vulnerabilidad de estas mujeres por el grave daño moral provocado por las llamadas parejas ocasionales.

Las víctimas se enfrentan no sólo a las posibilidades de contraer una enfermedad de transmisión sexual o un embarazo, también se ven confrontadas con toda clase de sentimientos: confusión, vergüenza y enojo por el sometimiento a relaciones sexuales sin protección que, claramente, no consintieron.

La investigadora también denunció la existencia de foros y eventos organizados por hombres dedicados a “entrenar” a otros hombres para mejorar sus prácticas a la hora de quitarse el preservativo y que las parejas no se den cuenta.

Brodsky aseguró que en dichas reuniones, a los caballeros se les ofrecen asesorías y “trucos” para que puedan quitarse el condón en pleno acto sin la previa aprobación de la pareja, además de incitar una ideología de “supremacía masculina, donde la violencia es un derecho natural del hombre“.

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La abogada indicó que el sigilo consiste en una reacción misógina ante la posibilidad de fecundar a una mujer desconocida.

Estos casos de violación ya han sido publicados en múltiples medios de comunicación.

En enero del año pasado, un tribunal en Suiza condenó a prisión por violación a un hombre de 47 años que conoció a su víctima por Tinder, y quien durante el acto se sacó el preservativo sin el consentimiento de la mujer.

En Costa Rica, de los delitos contra la integridad sexual reportados, ninguno ha sido catalogado como stealthing áun.

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