¿Qué implica el fin de la neutralidad de la red?

por Daniel Ulibarri

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El internet y los derechos digitales en Estados Unidos están pasando por un mal momento.

Después de varias amenazas, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) votó el pasado 14 de diciembre a favor del fin de la neutralidad de la red y de la Orden de Internet Abierto del 2015.

¿Qué implica el rechazo de la neutralidad de la red para el resto del mundo?

Veamos.

La regulación requería a proveedores de servicios de Internet como Verizon y Comcast a distribuir el acceso a Internet de manera justa e igual para todos, sin importar cuánto paguen o dónde estén ubicados.

Las implicaciones de la suspensión de la ley son vastas y complicadas. Si no se cuestionan, es muy probable que cambiará fundamentalmente la forma en que las personas accedan y utilicen Internet no sólo en los Estados Unidos, sino en el resto del planeta.

Si bien es cierto que podría pasar mucho tiempo antes de que entren en acción los efectos completos del voto de la FCC, aún existe una remota posibilidad de que la derogación sea revocada por el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos: de hecho, ya hay varios estados de la unión americana que piensan demandar a la Comisión Federal de Comunicaciones por la eliminación de este derecho.

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Con la neutralidad de la red se obligaba a los proveedores de servicio de Internet a mostrar todos los sitios web, a la misma velocidad, a todas las fuentes de tráfico de Internet.

Sin neutralidad, se abre un libre mercado, y los mismos proveedores tendrán la libertad de controlar a qué se accede en Internet, lo que significa que podrán bloquear el acceso a sitios web específicos y software que interactúe con Internet.

Es posible que cobren más o menos dinero para acceder a paquetes específicos de ciertos sitios web, al igual que lo hacen los proveedores de televisión por cable, pero en lugar de cable básico, es posible que la gente deba pagar por acceder a más de un número básico de sitios web.

Las compañías que brindan acceso a Internet también podrán controlar la rapidez con la que se cargan las páginas web, la rapidez con la que se puede descargar y cargar, y en qué contextos se puede acceder a algunos sitios web, según la cantidad de dinero que se les pague.

Incluso podrían impedir el acceso a a información sobre ciertos temas, eventos noticiosos o problemas que no desean que se conozcan.

Muchas compañías ya están manejando cómo podrían funcionar estos escenarios, porque antes de la neutralidad de la red, varias compañías proveedoras intentaban bloquearlo todo con tarifas elevadas, redireccionamientos forzados, bloqueo de contenido, bloqueo de software, bloqueo de sitios web, bloqueo de la competencia, de aplicaciones, límites de datos y censura de temas controvertidos.

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Como consecuencia, gigantes como Google, Netflix y Twitter han reaccionado a favor del consumidor y el libre acceso:

El argumento general entre los defensores de la neutralidad de la red es que sin una Internet abierta, los miembros de la sociedad que históricamente han sido marginados y excluidos estarán en peligro de ser marginados y silenciados una vez más.

Este tema no incumbe solamente a los Estados Unidos.

Por lo general, muchos otros gobiernos buscan ejemplos externos para manejar asuntos complejos como la Internet, y precisamente  Estados Unidos es el  punto obvio de referencia para naciones como la India (un titán en Internet) o la Unión Europea.

No hay que subestimar nunca la influencia de los gringos: Google, Apple, Amazon, Microsoft, Facebook y la mayoría de las compañías de tecnología provienen de Estados Unidos, país que prácticamente inventó la Internet que conocemos ahora.

Parece razonable, entonces, esperar que su sistema normativo debe ser operando de la manera más eficiente posible por el resto del mundo, sin hablar de que muchos proveedores son compañías multinacionales.

Si Netflix, por ejemplo, se viera obligado a pagar tarifas adicionales para que sus servicios de transmisión se incluyan en los “buenos” paquetes de cualquier compañía proveedora, el resultado final es que nosotros, los consumidores, asumiremos ese costo.

Y dado que Netflix es un servicio internacional, es probable que esos costos también lleguen a clientes desprevenidos fuera de los Estados Unidos.

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Es fundamental también considerar que muchas compañías alrededor del mundo dependen de los servicios de compañías estadounidenses (desde alojamiento en servidores hasta plataformas de publicación) para funcionar normalmente día a día.

El efecto dominó es algo que hay que considerar seriamente.

¿Es esto realmente en lo que queremos que se convierta Internet?

Los Proveedores de Servicios de Internetfuncionaban bastante bien en los Estados Unidos, incluso con las leyes de neutralidad. En otros países donde la competencia es menor, los usuarios tienen menos opciones para ser estafados.

El hecho de que la distorsión de la economía del acceso a Internet – algo tan esencial para la vida moderna que algunos países consideran un derecho legal – sea un tema del que se esté hablando simplemente porque el gobierno estadounidense quiere darle más carne a las corporaciones que lo financiaron en su campaña es completamente incorrecto.

Aún más preocupante es el hecho de que muchos países podrían seguir su ejemplo.

Es un hecho que la influencia global de los Estados Unidos y de las empresas estadounidenses significa que la abolición de la neutralidad de la red gringa es una amenaza existencial a la neutralidad de la red en todo el mundo.

Pendientes…

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