El cancer populista

por Daniel Ulibarri

El populismo no discrimina ideologías ni respeta argumentos: juega con las pasiones y se nutre de la miseria.

Luego la multiplica restando cualquier razón y lógica… cuando de atrocidades se trata, no hay un espacio para argumentos.

El populismo es un virus, ataca duro y directo. En Latinoamérica, específicamente, sigue ciertos pasos que se pueden ver en todos los países -Costa Rica incluido- en distintas etapas de malestar.

El mecanismo es un discurso con la súper onda de: “usted está mal, porque alguien  más está bien“.

¡Puta! Con esa trama, de verdad que se apela al odio propio y a los peores instintos del ser humano.

El populismo entonces tiene el atajo perfecto para manipular las pasiones y deseos de la gente a la que les promete lo imposible con efectos catastróficos que son similares a una plaga…

Veamos:

Se perpetúa la pobreza, se fomenta la ignorancia y se engaña a un pueblo sometido con un discurso que -paradógicamente- le mantiene la ilusión de bienes materiales o subsidios, que son fundamentales a la hora de motivar a la gente más necesitada para que vayan a votar.

Precisamente del malestar de los pueblos se nutre el manual populista latinoamericano. Ojo qué receta💯…

  1. Dividir y conquistar: se inserta odio en la sociedad para polarizar a la población. La sociedad se pierde a sí misma el respeto, la confianza y cualquier ápice de solidaridad. Crece la incertidumbre y comienza a gobernar la hostilidad. La población comienza a ver en estos ‘líderes carismáticos’ la única respuesta y solución.
  2. El lider populista llega al poder debido a una combinación de factores, comenzando fundamentalmente por una tradición de pésima gestión política por parte de los gobiernos que le precedieron y que han llevado a una población a la crisis absoluta. La misma población desesperada recurre a estos líderes; muchas veces por vías democráticas.
  3. Una vez en el poder, el líder populista deberá borrar con el codo a toda la oposición en el Poder Legislativo y meter con el puño toda su fuerza en el Poder Ejecutivo.
  4. El líder populista necesita su Estado de Impunidad y ejercer total control. Para eso deberá meterse en el Poder Judicial y contaminarlo de jueces que sean parte de ‘la causa’  para pasar toda ley abusiva  -en nombre del pueblo, claro- y de paso evitarse cualquier juicio molesto por detalles como “corrupción” y “abusos de poder”.
  5. Restringir el comercio y la economía: prohibir la venta de productos del exterior, decomisar negocios, propiedades y quedarse con todo el pastel. Únicamente el Estado podrá ‘manejar’ ciertos productos y solamente el Estado los podrá comprar y vender cuando se le antoje.
  6. Eliminar todo medio de prensa que denuncie estas situaciones y llegar a un paso decisivo en la consolidación del vengador del pueblo (uno sumamente peligroso y común en uno que otro régimen): las violaciones de derechos humanos que permanecen impunes dado a las restricciones impuestas a la libertad de expresión.
  7. Como cereza en el pastel: las reformas constitucionales que eliminan cualquier garantía a los derechos individuales, mientras vive la pepa en una obscena cantidad de organismos judiciales totalmente inoperantes.

Para muestra basta con estudiar, en grados muy distintos, unos cuantos ejemplos eternos y/o recientes de populismo latinoamericano: Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Argentina, Guatemala y Brasil.

“O están conmigo o están en mi contra…”

Además de alimentarse del odio y de la falta de instrucción de la población, el populismo controla la educación y limita la diversidad de información.

No hay espacio para el debate puesto que los líderes populistas anulan toda la razón y lógica en su argumento. No querrán quedar en evidencia.

Lo importante es levantar pasiones sobre una plataforma de falacias y promesas vacías que poco a poco anulan la propia dignidad de la población.

El mensaje inconscientemente le comunica a cada individuo que ninguno es capaz de gobernar su propia vida; por eso necesita de ese lider que les maneje absolutamente todo y únicamente así, juntos, “saldrán adelante“.

Que no quepe duda, porque eso no se cuestiona.

La vena del odio funciona como única lógica y genera heridas muy profundas, sobre todo cuando se viene de un pasado de grandes choques y resentimientos; más una total desconfianza y decepción por administraciones anteriores.

Cuando las personas no se sienten empoderadas, cuando un organismo judicial les ha fallado por décadas y la población siente no solo el desempleo, sino la falta de justicia… aparecen estos personajes como una especie de justicieros  (wow) que, tarde o temprano, “harán algo por ellos”. Pero… no realmente.

Eso explica como varios de estos líderes, si no es que la mayoría, han sido elegidos por sus propios pueblos. 😖

¿Qué pasa con los ticos?

Con unas elecciones programadas para este domingo, nuestro país muestra algunos síntomas preocupantes: desinterés generalizado, la ausencia de prioridades claras y una importante división ideológica entre los que leen lo que quieren leer o un total desinterés de quienes -a pesar de tener acceso a insumos tecnológicos sin precedentes- no se involucran en el proceso por estar de lleno basureando a faranduleros en páginas de chismes o buscando a Picachú por toda La Sabana.

¿De qué nos sirve la capacidad de comunicarnos con un sólo clic si no nos estamos educando?

¿Qué pasa cuándo se vuelve tradición popular el fomentar las guerras cibernéticas y la lógica brilla por su ausencia?

¿Cómo ver en nuestra República la respuesta institucional que necesitan las futuras generaciones para no perpetuar estos ciclos de pobreza intelectual y real?

Admiración desubicada

Me llama la atención la “admiración” que hay en Costa Rica por el régimen cubano entre miembros de una clase social media y media alta que se identifica con el intelectualismo y la izquierda, como reflejo de una falta de identidad e información de la cual parecieran padecer. No estamos en el cole.

Peor aún: hay varios ticos que aseguran admirar el régimen venezolano y extrañar a Hugo Chávez porque era ‘un crack‘. Es absurdo e irresponsable. Triste. Lean y vayan al cole…

Porque tales “admiraciones” no están guiadas ni por el conocimiento de causa, ni por la razón o la lógica. Quizá por sentimentalismos o inseguridades personales. Son gestos vacíos…

Y de pronto parecieran ser muy pocos los ticos que reconocen que en Cuba un ingeniero civil “prefiere” (porque mucha opción no tiene) trabajar como taxista porque necesita comer algo…

Muy pocos son los centroamericanos que ven en el regimen Chavista las atrocidades y las violaciones a los derechos que se están cometiendo porque lo único que pueden ver es: “ahí hay educación gratis y salud gratis“…

NADA es gratis. Todo tiene precio, en especial la falta de institucionalidad. Ahí empieza la corrupción y se degeneran esas virtudes.

Nuestra República necesita fortalecer las 3 institucionalidades básicas de la que hablaban incluso los griegos:

  1. El monarca en forma de un presidente que no sea un payaso
  2. La aristocracia en la forma de una Asamblea Leguslativa sólida
  3. La democracia como vehículo de comunicación.

La forma de acabar con el populismo es utilizando estas herramientas y proteger a las instituciones basándonos en la razón, la lógica y el intercambio de ideas.

La aspiración mediocre de sacarle “algo al gobierno” tan solo da un falso sentido de victoria frente a la impotencia.

Ese tipo de venganza es totalmente psicológica y no debería jamás determinar por quién votamos.

Las limitaciones de Costa Rica no son genéticas, ni están relacionadas a una maldición que nos predispone al fracaso.

Hay que insistir en el diálogo y la educación.

El hecho de que una persona acumule riqueza, no quiere decir que otros no puedan acumularla.

Compartimos un idioma, una historia y muchas culturas.

Compartamos también debates civilizados: si nos empoderamos y le decimos al gobierno que no queremos regalos, que lo que realmente necesitamos y merecemos es eficiencia, justicia y respeto… es un comienzo sano.

Dejá un comentario