Eva María Pérez Llano: la modelo a seguir

por Daniel Ulibarri

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Eva María Pérez Llano es una mujer hermosa, realizada y fascinante; segura y orgullosa de sus múltiples logros durante casi dos décadas en el mundo del modelaje en su natal España y el resto de Europa.

Nos conocimos hace aproximadamente 2 años, cuando mi “desaparecida” De Malas Palabras estaba en pañales.

Yo había escrito el artículo Mujer de Cierto Peso, un ensayo personal sobre mi opinión acerca de la manera tan ignorante y cruel que nuestra sociedad “moderna” trata a la mujer con sobrepeso. Eva me contactó en privado, al igual que docenas de mujeres de toda América Latina y España. El tema había resonado con muchas. Especialmente con ella.

En todos sus años de carrera como modelo, desde que comenzó siendo prácticamente una niña, Eva nunca ha sido petite, esquelética ni padecido de inanición.

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A pesar de que su metabolismo ha sido un poco lento desde que tiene memoria, nunca ha caído en las garras de la bulimia ni la anorexia, me contó en nuestros primeros intercambios. Desde entonces nos mantenemos en sintonía.

Otra cosa que es fundamental saber: a lo largo de nuestras múltiples conversaciones, Eva María siempre se expresa con fuerza y carácter. Me comparte ilusionada historias de sus proyectos profesionales y de lo mucho que disfruta su trabajo, a pesar de que lleva aproximadamente 17 años rodeada por Barbies Humanas en un entorno frívolo, plástico y de medidas perfectas. “Nadie dijo que el modelaje sería una casa de muñecas.”

¿Por qué Eva aguanta los horrores de una industria que rechaza las curvas en las pasarelas? ¿Cómo compite con las señoritas maniquí, sus medidas de fábrica y las sonrisas sintéticas?  Pues con todo lo que ellas no tienen: determinación, sabiduría y experiencia. Y, porque Eva es Eva, poniéndole el 100% de su alma, mente y corazón a lo que se propone.

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El payaso que utilice la frase ‘las mujeres reales están de moda’ quizás debería prestarle atención a esta rubia asturiana:

La mujer real no está ni es una moda. ¡Nosotras somos la norma! Siempre lo seremos, siempre hemos sido y así de simple es.

Claramente a la Pérez Llano nunca le ha temblado la voz para movilizar y reivindicar a las cientos y miles de modelos europeas que intentan ganarse la vida en la industria fashion mientras la prensa y la industria continúa catalogándolas como Plus-Sized, término que las hace sonar cual fueran los nuevos Combos Económicos de McDonald’s.

Pero la cosa no es así. No cuando está Eva…

Sus respuestas sorprenden y causan gratas sonrisas porque llama a las cosas por su nombre. Organiza movimientos en pro de la Diversidad de Tallas, denuncia a los diseñadores que critican a la modelo voluptuosa, manifiesta siempre su apoyo a los millones de seres humanos que batallan con desórdenes alimenticios. Y se mantiene trabajando.

Nunca para.

Y si algo ha calado hondo en las mentes de quienes la conocemos, es su faceta como vocera de las modelos ignoradas por múltiples diseñadores y emporios de alta costura.

Una de sus más recientes frases célebres sería, entre múltiples opciones, la oración que le dedicó en julio del año pasado a sus colegas desempleadas, mientras criticó a las grandes casas de moda en una entrevista que otorgó a un diario de Valencia:

Problema de peso no lo tienes tú, lo tienen los demás…

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Incluso desde antes de dicho titular y, sobre todo desde entonces, su incidencia mediática se ha hecho notar no únicamente en España, donde radica actualmente y ha establecido el escenario ideal para cuestionar constantemente los patrones de belleza de las principales marcas, sino a nivel mundial: el romper con el mito de la belleza de pasarelas, que se traduce en un desfile de pesos pluma y cuerpos planos que asimilan una especie de lista de espera para la morgue.

Quienes la conocemos tenemos claro que Eva no posee las típicas medidas de concurso de belleza; y tampoco desea tenerlas.

Por eso fundó la página YoNoSoy906090 y su respectivo Perfil Oficial de Facebook, mediante los cuales busca movilizar a la población española y de países de habla hispana para replantearse los patrones de sensualidad y abogar por la diversidad de tallas.

Aún más importante: vive lo que predica. Está orgullosa de su cuerpo y sus curvas; curvas que no difieren a las de millones de mujeres guapísimas en cualquier país de América Latina: desde México y Costa Rica pasando por Colombia hasta llegar a Chile o Argentina.

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En entrevista exclusiva con Las Malas Palabras, Eva María Pérez Llano habla serena pero con la autoridad que le han otorgado sus  casi 18 años de carrera de modelaje en un continente donde múltiples diseñadores se niegan a confeccionar prendas para mujeres con curvas perfectamente naturales.

Es por ello que a la hora de trabajar Eva debe enfocarse en el nicho conocido como curvy (curvilínea); y se mantiene activa ayudando a poblaciones de mujeres y hombres muriendo alrededor del mundo por causa de  Ana o de Mía, como se les llama a la anorexia y a la bulimia, respectivamente.

Es un problema mundial en el que todos tenemos una parte de responsabilidad: desde diseñadores hasta medios de comunicación. El 90% de las personas, chicas sobre todo, que han padecido anorexia o bulimia (o ambas) han empezado en la adolescencia si no han empezado en la niñez cuando iban al colegio y en el colegio les llamaban gordos.

No entiendo que un niño le pueda llamar gordo a otro niño que está comiendo lo que los padres le dan. Él no tiene la culpa del metabolismo que tiene, o del almuerzo que le dan.

Luego, cuando ya eres adolescente y vas a las tiendas y no encuentras la ropa que gusta, que va con tu personalidad y donde van a comprar tus amigas… pues ¡claro!, ya es mucho choque.

Vestida de orgullos

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Eva estudió enfermería inicialmente. Específicamente: auxiliar de clínica y técnico de laboratorio. Posteriormente atendió a la Escuela Europea de Modelos, que le financió la Generalitad de Catalunya. Sacó su título, que Eva enfatiza, fue fundamental:

“Esto no se trata de tener una cara bonita o un cuerpo espectacular. No. Como en cualquier profesión, tienes que estudiar. No se trata simplemente de querer ser modelo. En verdad te tienes que preparar. Aprendí protocolo, fotografía, pasarela, maquillaje y todo lo que necesitas para defenderte en el medio, con grandes profesionales como profesores. “

Eva señala el daño que pueden causar algunas imágenes que difunden las revistas que nos imponen mujeres que no sólo están delgadas, sino que están photoshoppeadas: que son completamente irreales. Ella me ofrece una importante reflexión:

Lo más bonito que hay en el mundo es ser único. No deberían etiquetar a una persona por su cuerpo, porque una verdadera modelo es más que una talla: es lo que expresa cuando lleva la ropa puesta, es la imagen que proyecta y el impacto que provoca con una mirada.

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Y es así como inicia nuestra conversación. Ella es Eva María Pérez Llano, la que dice que “la toalla no se tira ni después de la ducha“, la que es hermosa y auténtica. La que respeta su cuerpo. La que es modelo. La que es de verdad.

¿Cuándo eras chica, recordás entendender el concepto de belleza femenina y ligarlo con cuerpos prácticamente andróginos? ¿Creciste sintiéndote bella?

— La verdad es que yo nunca me creí guapa. Viendo mi trayectoria de modelo y que la gente se obsesionaba con obtener esas medidas, siempre quise dejar muy claro que yo no sería un estereotipo. Sí que es verdad que tenía una cara bonita y la gente, típico, me decía que tenía ojos bonitos pero que debía pensar en adelgazar entonces creo que lo de la belleza es una cosa efímera.

No sé en realidad quién tiene derecho a poner las normas para que seas bello o no; porque para gustos creo que hay colores y, en realidad no creo en un concepto de belleza. Creo que es un conjunto de cosas y que incluso la personalidad y la seguridad de la misma la hace realmente atractiva. Siempre he creído que todos somos el reflejo de cómo nos vemos.

¿Qué edad tenías cuando te planteaste ser modelo y cómo lo tomaron tu seres queridos?

— Pues mira, yo creo que cuando tenía doce o trece años que salía un catálogo de Claudia Schiffer que hizo la marca Mango en España; pues a mí me encantaba. Yo siempre veía las fotos de portada de las revistas y yo le decía a mi hermana que yo quería ser una modelo y mi hermana me decía: ‘Pues, es que, Eva, tú tienes una cara guapísima pero con tu cuerpo no te van a coger (contratar) nunca.’

Pero a mí siempre me quedó ahí la idea. Además puedo admitir que yo era muy fotogénica y que después, con el tiempo, mi abuela me contó que cuando tenía cinco años me escogieron para hacer unas fotos para las típicas galletas María; aunque nunca he visto esa foto. Me encantaría encontrarla.

En realidad siempre quise ser modelo y cuando me surgió la oportunidad de ser una modelo que aquí llaman curvy y tuve que marcharme de mi tierra pues mi familia en principio se lo tomó como que era una experiencia pero que iba a volver; es decir, que no me iban a contratar sinceramente porque hace 17 años ser una modelo de talla no convencional era casi imposible, impensable. Sólo pensaron que iría a hacer unas pruebas y que iba a volver a los dos días. Y se equivocaron.

¿Cuál es el patrón físico de las mujeres en tu familia?

–Bueno, el patrón físico… la verdad es que yo no me parezco a nadie por parte de mi madre. Vengo más por parte de la familia de mi padre y la verdad es que por la familia de mi madre todos son delgados y por la familia de mi padre pues, la verdad debo decir que también. No hay historia de obesidad. A lo mucho, constitución media.

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¿A qué edad y en qué momento te percatás de que cierta gente no aprecia tu figura al punto de hacer comentarios insensibles con respecto a tu peso? ¿Cómo lo aprendés a manejar?

–Bueno, yo creo que desde pequeña siempre te van diciendo cosas. ¿No? Cosas como ‘qué gordita estás‘, ‘qué bien le sienta lo que come‘ y tal. Pero en realidad creo que la época más dura es cuando vas a empezar a ir al instituto o un poco antes.

Cuando ya a tus compañeras ven que les gustan a otros chicos, que empiezas a salir y todo eso… pues hay cosas típicas que te dicen, o por ejemplo cuando vas a comprar ropa con tus amigas y ves que ellas pueden comprarse la ropa que quieren y tú no; ese es el momento en el que te das cuenta que vives en una sociedad que aparta a la gente que no sigue unos cánones.

En mi caso, aunque sí que lo pasé mal, tengo que decir que he tenido mucho carácter. Por ejemplo, en el momento que me fui a hacer el casting para ver si me contrataban como modelo curvy, que tenías que llevar cierta ropa, lo recuerdo como un día traumático.

En Asturias, de donde yo vengo, no había ninguna tienda que tuviera ropa moderna y juvenil y recuerdo que para el casting uno de los requisitos que pedían era llevar un vestido de fiesta. Como yo no encontré nada, al final entré en una tienda de hombre y me fui vestida con un traje entero.

Y, ¡claro!, cuando llegas al casting y ves a todas tus compañeras con unos vestidos impresionantes y aparezco yo con un traje de hombre y una corbata como desenfadada, todo el mundo se quedó alucinando.

Y bueno, los de la agencia y los que hacían el casting dijeron: ‘¡es que esta chica tiene mucha personalidad!‘ En realidad sí tenía personalidad. Pero por dentro estaba fastidiada por no poder ir con un vestido como yo hubiera querido.

¿Cómo te iniciaste profesionalmente en el modelaje y cuáles considerás que han sido los obstáculos más grandes con los que te has topado en la lucha por realizar tus sueños?

— Comencé porque un día viendo las noticias estaban anunciando un casting para buscar modelos ‘curvy‘. Lo más difícil fue dejar a mi familia y a mis amigos; irme a Catalunya y no entender nada del idioma. No tenía dinero.

Aún así tenía muchas ilusiones, tenía una maleta llena de sueños. Muchas veces la sociedad es bien hipócrita, en todos los gremios y no es exclusivo de España: pasa en todo lado.

Mucha gente espera un favor a cambio de darte un trabajo y eso es prostitución, tráfico de influencias. Hay que tener mucha paciencia porque si entras en ese juego, luego nunca sales.

Me tocó dormir en la calle, estar sin dinero… no poder visitar a mi familia para las navidades. Sí pasé carencias. Pero han sido 17 años. Ya soy una mujer totalmente adulta y afortunadamente me sale trabajo. Pero hay que tener cuidado, eso es un hecho.

¿Alguna vez te has visto tentada a tirar la toalla y dedicarte a cualquier cosa que NO sea el modelaje?

— Pues mira, he tenido mis momentos, sí. Por minutos, por minutos, he querido tirar la toalla. Pero soy una persona con carácter y estoy enamorada de mi profesión. Siempre he sido muy persistente y muy peleona. Hasta donde yo pueda dar, seguiré luchando por lo que amo, para lo que yo nací y para lo que yo sé que soy buena.

La gente al final siempre te va a juzgar. Algunos bien, otros mal. Pero al final, lo que cuenta es cómo tu te ves y lo que tú opines de ti misma. Esta profesión no me ha dado frutos únicamente en España.

He logrado trabajar en muchos países de Europa y, muy importante, poner sobre el tapete el tema de la diversidad de tallas en una plataforma mundial. Pero esto es lo mío. La toalla no se debe tirar ni después de la ducha.

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¿Seguís una dieta especial, algún régimen de ejercicios? ¿Te realizás tratamientos estéticos?

–Por supuesto, estoy a dieta. Al contrario de lo que piensa la gente cuando eres una mujer curvy, que te imaginan tumbada en un sofá sin hacer nada, pues siento decirles que no. No es así. Yo tengo una dieta baja en calorías y cuido mucho lo que como. Eso no quiere decir que un día que coma fuera me voy a privar de comer algo que me apetezca.

Pero normalmente llevo una dieta estricta. ¿Por qué? Porque yo tengo un contrato con varias firmas  y las firmas me contratan por las medidas que tengo; entonces no puedo coger un centímetro de más.

Por ejemplo, por las noches sólo como proteínas para no tener retención de líquidos. Procuro tomar 2 litros de agua diarios y caminar una hora al día y pues, cada dos días ir al gimnasio. Eso mínimo.

Luego tratamientos, pues, claro: hay que cuidar mucho el pelo, mascarillas, tenerlo bien hidratado… en la cara la verdad no me suelo echar muchas cremas y lo que suelo hacer son tratamientos naturales. No hace falta tener muchos recursos para tener un buen cutis. Me hago mascarillas de miel para la cara o cosas así.

Dicen que todo mundo tiene una fecha de expiración, ¿es esto especialmente efímero en el mundo del modelaje?

–Claro, todos la tenemos. Lo que pasa es que en el mundo de las modelos curvy nos intentan como encasillar como mujeres más tipo señoras, entonces por ahí yo creo que podemos tirar más.

Y además que no es muy importante la edad te tengas, sino lo que aparentes. ¿Sabes? Porque, por ejemplo, en mi caso, por suerte nadie me echa los años que tengo. Por lo tanto muchas veces voy a castings de 24 o 25 años y la gente se lo cree.

Lo que no se creen es la edad que tengo (ríe).

¿Te gustaría probar suerte en la tele? Te he visto en varias entrevistas en la televisión española y por lo que te conozco y cómo te expresás en cámara, pienso que harías un excelente trabajo.

— ¡Claro! He dado muchas entrevistas y participado como invitada en varios programas de televisión. Pero me gustaría tener una voz más permanente en este medio. Sí que me gustaría hacerlo más a tiempo completo.Me gustaría dar mi opinión, hablar con diseñadores y cambiar el concepto de moda ‘curvy‘.

Me encantan las artes y el diseño. No estoy cerrada a ninguna oportunidad. Lo que pasa es que en España no tenemos referencias de chicas ‘curvy‘ que estén apareciendo en la televisión, ni como presentadoras ni como actrices. Entonces es una lucha más que hay que dar. Aunque digan que las curvy gustamos mucho, en España estamos en la era de los Picapiedra todavía.

31Portada de la revista Interviú. Fotografía: Luis Malibrán

¿Cómo se dio la oportunidad de acaparar la portada de Interviú? Además te hicieron una gran entrevista. No sólo te has convertido en la primera modelo ‘curvy‘ en aparecer en la portada, sino que te has vuelto una referencia para muchas chicas que jamás se ven reflejadas en las portadas de revistas.

–Te voy a mencionar una frase y es la siguiente: Todo llega. Te la menciono porque hace 15 años, trabajando con un fotógrafo que colaboraba con esa revista, me dio el número del entonces editor, que ya está jubilado.

Lo llamé para ver si le interesaría poner una mujer curvy en la revista y me presenté. En ese entonces, en vez de curvy, se nos llamaba modelos de tallas grandes. Y el hombre me dijo que estaba loca, que él jamás pondría a una chica curvy o de talla grande en la portada de su revista y se rió y me colgó el teléfono.

Pero 15 años después la misma revista se dio cuenta que los tiempos están cambiando. Entre que ellos me buscaban a mí y yo los buscaba a ellos, finalmente decidieron escogerme por mis años de experiencia y porque soy una mujer curvy real, no una chica con uno o dos centímetros más de cadera o unos centímetros más de pecho.

Dijeron: ‘¡queremos una mujer curvy!’ Y la tuvieron.

Me llamaron y me trataron muy bien. Tenemos una excelente relación. La verdad es que no puedo estar más agradecida con la publicación, porque tiene una circulación enorme en España.

La verdad es que debo agradecer enormemente al subdirector de Interviú,  Alberto Gayo, porque me dio la oportunidad. Me hicieron sentir muy cómoda, me trataron como una modelo más. Y eso es de agradecer.

En España muchos medios han quedado encantados con el hecho de que hayás sido escogida como la primer modelo ‘curvy‘ en aparecer en la portada de una revista no sólo de tiraje nacional, sino en una de las más vendidas de Europa, que es precisamente Interviú.  ¿A vos no te preocupa que se te encasille o que eso eclipse todos los otros trabajos que has realizado? En una balanza, ¿cómo valorás tus logros en el modelaje? 

— Pues mira Daniel, yo la verdad estoy muy contenta de todo lo que he logrado pero también te puedo decir que no soy conformista. ¿Por qué? Porque si soy realista, y yo sé lo que valgo, creo que no he tenido suerte en las personas que me he encontrado en el camino para que me representaran, ¿no? Porque vivo en un país donde las mujer con curvas no se valora, seas profesional o no: no se valora.

Cuando conozco gente de fuera que está metida en esta industria pues me dicen que yo tendría muchísimo más trabajo fuera. Entonces pues, ¿por lo que he logrado? pues sí. He logrado más que ninguna modelo de España y mira que trabajar 17 años en un mundo de Barbies, créeme que es duro.

Chicas que empezaron meses más tarde que yo hace muchísimos años que lo han dejado porque no han aguantado la presión esta que existe de la moda y que todo el tiempo te van a juzgar y que te digan que estás gorda. Al final mucha gente se cansa, claro.

Creo que mucha gente hace un balance de lo que quiere y mucha gente cuando empezó, empezó por un hobbie y no porque lo sentía como una pasión o como una profesión. Y muchísimas veces cuando yo hablaba con estas chicas ellas me decían, ‘es que tú te lo tomas muy en serio‘ y yo siempre les respondía, ‘es que esto para mí no es un juego, es que quiero que sea mi vida‘.

-¿Cuáles y quiénes son tus apoyos emocionales cuando las cosas se ponen duras? ¿Con quiénes celebrás tus triunfos?

–Pues mira, te podría decir algo muy bonito, decirte que tengo a mi familia y un mogollón de amigos y tal. Pero la verdad es que no es así. El mundo de la moda es muy solitario. A pesar de que hay muchísima gente que trabaja siempre contigo y tal, pero piensa que te vas moviendo, ¿no? Y claro, tus amigos de toda la vida los tienes en tu tierra y cada uno va haciendo su vida.

Mi apoyo principal es mi hermana. Ella sobre todo porque ha estado desde el principio y sabe lo que he sufrido, lo que he llorado, todo. Mi madre, que aunque sabe todo lo que he conseguido, ella siempre ha sido como un poco reacia. Me dice que lo deje ya, se preocupa porque piensa que sufro mucho pero sí que puedo decir que me dice muchas veces que está muy orgullosa, que siga, que luche.

A veces tienes momentos de bajón porque alguna persona te ha dicho unas palabras para herirte y lo ha conseguido porque te ha pillado en un momento bajo en tu vida. Y bueno, puedo decir que tengo una persona aquí en Madrid que es un gran empresario y que  puedo decir que cuando me da el bajón y tal, hablo con él. Es una persona que a mí me merece mucho respeto porque es un luchador como yo, por todo lo que ha conseguido. Y la verdad, estoy super agradecida.

A veces cuando estoy bastante triste o no tengo ganas de nada y digo ‘no puedo ya con esto‘, él se llama Diego y me dice, ‘ésta no es la Eva que yo conozco, no quiero hablar contigo‘. Entonces al día siguiente me doy cuenta que no me puedo permitir ese lujo de decaer, que es un lujo -además- que en la época que estamos viviendo no nos lo podemos permitir creo que nadie. Pero yo menos; porque si no trabajo, no gano dinero. Así que no te queda otra cosa que o luchar o luchar y seguir avanzando.

-¿Cuáles considerás vos tus mayores logros en tu carrera y en tu vida hasta el día de hoy?

— Mira, creo que cada día de trabajo en el mundo de la moda para mí ha sido un triunfo. Sí que para mí lo de la portada de Interviú era una espina ahí que tenía y ha sido un gran logro. Pero te puedo decir que cuando yo empecé en el mundo de la moda en 1999 y salían 15 chicas de tallas pequeñas en la pasarela y salíamos dos chicas curvy, era como algo impensable que pudiera llegar al día de hoy con todo lo que he hecho.

Entonces para mí, cada día trabajado ha sido una piedra que he quitado de un muro que era imposible saltar para llegar al mundo de la moda. Y todo lo que he aprendido de la vida como resultado.

Por ejemplo, me he dado cuenta que no sabes qué tan fuerte eres hasta que estás en los peores momentos de tu vida. Todo con lucha y con tesón se consigue. No debes escuchar mucho a terceras personas porque muchas veces te dicen cosas por herirte.

Y lo más importante en este mundo, que he aprendido a raíz de todo esto, es que creas en tí mismo y que luches por tus sueños, por lo que deseas en esta vida. Por desgracia, me he dado cuenta que la envidia es el deporte internacional. Y desgraciadamente, antes de darte una mano la mayoría te aplastan. Eso sí que lo he aprendido. Es duro decirlo, pero es la realidad.

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-¿En qué radica tu felicidad?

— Es un poco complejo. Creo que es algo muy personal. Cada persona es un mundo. Felicidad es aceptarte a tí mismo. Es ser auténtico y ser tú mismo. Vale mucho la inteligencia.

Luchar todos los días, contar con  tus amigos, rodearme de los seres que amo. Y, de vez en cuando, pues cuando menos te lo esperas  das una entrevista como esta que se va volando y sientes que tan sólo pasaron 15 minutos en vez de 3 horas.

La familia, un beso, el trabajo. La seguridad, la aventura, el formar lazos de amor y amistad… ahí radico la felicidad.

¿Me podrías adelantar algunos de tus planes laborales para lo que sobra de este 2018?

Me encantaría adelantarte todo, Daniel, pero ya sabes que da mala suerte contar los proyectos (ríe).

Hemos hecho varias sesiones de fotos, varios programas de televisión. Os mantendré informados. Me encantaría que saliera algo en Costa Rica y conocer por allá.

Conocerte en persona finalmente y a la gente que sigue Las Malas Palabras.

-Creo que estás haciendo cosas importantes por la gente que se sale de los patrones de belleza imposibles. Osea, ¡nos estás ayudando a todos! Siempre estás reivindicando ese espacio para las personas con curvas que, por lo menos a mí, me encantan. Y mucho. Felicidades.

— Gracias. Y gracias por esta entrevista y todo tu apoyo, cariño. ¡Un beso para Costa Rica y todos tus lectores en  Las Malas Palabras!

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  • Si alguna vez has sentido discriminación por tu talla -independientemente de qué país seás, tu tamaño, tu sexo o tu número de talla, Eva y yo los invitamos a que se unan al movimiento: “POR LA DIVERSIDAD DE LAS TALLAS”

¡JUNTOS PODEMOS CAMBIAR LAS COSAS!

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