Javier Arce en llamas

Javier Arce tiene la chispa adecuada: la de genio, de loco, de sufrimiento y decadencia, de apetitos y ocurrencias. Es un artista temperamental y sensible, intenso; de esos pocos que encandilan y encandecen.

Lo escribo, lo digo y me consta: es un tipo camaleónico, con el infalsificable don de incinerar multitudes y de transitar por caminos oscuros en busca de sus musas.

Tras 10 años como vocalista de Cocofunka, Javier está en su elemento. Ha encontrado los sonidos y las texturas que lo identifican como cantautor e intérprete, destrezas que ha sabido explorar a la máxima potencia a ritmo lento, pero seguro.

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Tras el lanzamiento junto a la banda del álbum Chúcaro (2016) hace exactamente dos años, Arce viene experimentado con una ruta artística de soledad, reflexión e intimidad: su computadora, fantasmas y fantasías son sus principales herramientas creativas.

El proceso de trabajar solo, sin duda ha pesado sobre Javier: conlleva mucha introspección, cuidar cada detalle con el fin de crear un sonido curado hasta quedar realmente satisfecho.

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Este proyecto es para nada similar a sus anteriores aventuras lejos de la banda: es la otra cara de Javier y los de Allá, Don Cairo o el EP Javier Arce y Canciones de Bolsillo.

Esto quedó clarísimo en Agosto del 2016, cuando anunció via Noisey que empezaría en paralelo una carrera en solitario en la música electronica, fusionando estilos como el downtempo con elementos de R&B y folclore latinoamericano.

Como antesala estrenó el sencillo “Clavel” que cuenta con la colaboración del productor neoyorquino Weird Inside.

La canción, resultado de una aventura experimental con el Ableton; un software de producción musical, el cual le permitió jugar con beats y melodías, fue seleccionada por diversas plataformas como Apple Music y Spotify entre lo mejor de nueva música latinoamericana al momento del lanzamiento, llegando a superar las 700.000 reproducciones en esta última plataforma:

Ese mismo agosto estrenó el surrealista videoclip del tema, dirigido por la talentosa directora costarricense Lores de Sosa.

A principios del 2017 debutó su proyecto en vivo en el reconocido Envision Festival y en Julio del mismo año liberó su segundo sencillo “Quise Fuego” via Konbini.

Con esta canción logró ingresar al Top 50 Viral de Spotify en Argentina y Costa Rica, donde alcanzó la posición número 2.

“‘Quise Fuego‘ es una canción que habla del hedonismo y de la búsqueda de la satisfacción.”

Se trata de una especie de “himno de marcha”, tal como Javier lo describió en su momento.

Finalmente en enero del 2018 presentó el tema “Onces“, una canción que el cantautor y productor define como “oscura y musgosa” y la última -asegura- de esos tres singles que rompen esa “barrera de seguridad que me hacen sentir agusto con el mensaje y los colores que tienen.”

“La industria ha cambiado mucho y ahora no es necesario sacar un EP o un disco sino que nos permite tener este formato y soltar sencillos de vez en cuando”, declaró recientemente en una entrevista a la revista dancetotheradio.

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Comencemos por el título de cada una de tus tres canciones. “Clavel”, “Quise Fuego” y “Onces”… ¿Qué significan estas canciones para vos? A parte de mostrar una faceta interpretativa melancólica y deliciosamente decadente. ¿Es como la antítesis de Cocofunka?

–  Simplemente los colores son los de un esfuerzo creativo diferente pero al final me imagino que mi construcción artística sería el conjunto de todo lo que he hecho, no soy un artista que segmenta sus trabajos a la hora de identificarme como Javier.

Las canciones significan momentos, sin duda canciones especiales de momentos específicos e intenciones muy puntuales, elemento y emociones muy vivas. Son criaturas de noches y de días de mi vida durante estos últimos años que buscan expresar y hacer sentir.

Es notablemente un disco muy conceptual ¿De qué se trata esta producción? ¿Será un EP o un larga duración?

– Realmente no me he preocupado por eso. Me gusta más este ejercicio de ir sacando canciones individuales, por separado que obviamente cuando sienta que tengo la cantidad adecuada podría agrupar en un EP. Pero la realidad es que por ahora lo que me gusta es sacar la música cuando esté lista, aunque sea solo una pieza.

De hecho estoy trabajando en varias colaboraciones, con distintos artistas que podrían llegar a ser parte de una obra más robusta.

Por ahora lo que sí te puedo garantizar es que voy a acelerar el paso porque tengo muchas piezas, de hecho tengo 10 canciones terminadas. Y en cuanto a el grupo de canciones sí tienen definitivamente un hilo conductor.

¿Cómo describirías esta nueva etapa en tu carrera. A nivel musical la producción, los arreglos, la voz y los audiovisuales son realmente originales y poderosos. ¿Cuál ha sido la parte más difícil de terminar/enfrentar?

– Esta etapa es el resultado natural de mi humanidad. Soy una persona con sentimientos, metas e intenciones artísticas que van cambiando. Yo la describiría como una pintura muy personal, un reflejo de lo que he vivido estos últimos años. Ya tengo 28, estoy más tranquilo.

También contemplo más las cosas, me pongo melancólico, qué se yo. Pero una paleta de color de quien yo soy y yo formo. Además es un proyecto en el que puedo decidir cómo va ir cierto arreglo, el arte, prácticamente todo.

Tengo la posibilidad de ponerle el color que yo siento. Es un producto de mi edad, de mi evolución y es totalmente honesto a nivel musical y lírico. Es un etapa que refleja mis inquietudes de hoy.

¿Te preocupa que los fans de Cocofunka no se interesen por un sonido tan distinto al de la banda? ¿Cuál es el estatus del grupo? ¿Piensan seguir?

– No es algo que me desvele. Hacer música es un ejercicio personal, una herramienta para expresar cosas. Me encantaría que se de la oportunidad la mayor gente posible de escucharla, de ver los videoclips, porque es muy lindo poder conectar con la gente.

De hecho, te soy honesto: he sentido esa conexión por parte del público acá y en otros países. Las plataformas digitales, el mercado ha cambiado en gran parte para bien.

La inmediatez y la facilidad que la gente tiene de accesar tu música es increíble.

De igual forma, entiendo y respeto a los fans de Coco o al público que no conecte con lo que he hecho con estos tres temas porque es sobre todo y ante todo una catarsis muy mía.

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Contáme de ‘Clavel’.

– ‘Clavel’ surgió justo cuando terminamos de grabar Chúcaro de Cocofunka. Fue la primera vez que agarré la compu y comencé a jugar. De igual manera me puse a escuchar distinta música y mediante Soundcloud descubrí a este chico Weird Inside, me gustó muchísimo. Yo escribí la letra, el me envió los stems, eso lo monté en el verso. El resto ya es producción mía.

Quedé muy satisfecho, me parece que es una canción linda. Es una canción de amor. En ese momento una despedida de amor. Fue muy orgánica, no pretende ser más que lo que dice.

Me gusta sobre todo la relación que entablé con Weird Inside y la valoro como una gran oportunidad.

¿Cómo surge ‘Quise Fuego’?

– La canción surgió la primera noche en mi nueva casa, luego de una mudanza. Me puse a trabajar un poco. Siempre me ha parecido un tributo y una especie de manifiesto hacia y en pro del hedonismo. También era un ejercicio de analizar los contrastes en los que estaba viviendo.

Quería que fuese cruda y real, no algo idealizado. Es un ejercicio en ironía de muchas cosas.

Tu relación con la gente (músicos, productores audiovisuales) ya trascendió Cocofunka. ¿Qué tanto influyen las colaboraciones en este nuevo sonido y proyecto?

Las colaboraciones son fundamentales. Como te comenté, gracias al trabajo en conjunto con Weird Inside nació ‘Clavel’. Con ‘Quise Fuego’ y ‘Onces’ no colaboré con nadie. Son canciones escritas por mí, aunque la mezcla la trabajó mucho Popeye en Conquista Records y me ha gustado mucho esa dinámica.

Él me ayuda a llevar mi trabajo a otro nivel completamente en cuanto a la grabación. Eso lo aprecio mucho.

Ahora, incluso, estoy trabajando precisamente con un productor argentino que se llama Lagartigeando y también me encanta esa energía, ¿me entendés? De recibir ideas de otras personas… a nivel visual las colaboraciones han sido esenciales.

Para vos la parte visual y artística es muy importante, Cocofunka es un gran ejemplo de ello y de tu magistral dominio de un escenario. Además del video de “Onces”. ¿Qué podemos esperar este 2018, inclusive en vivo?

– El 22 de abril voy a estar tocando en un Festival de Música en Parque Viva. No te quiero adelantar muchos detalles pero el show en vivo que llevamos es en formato de trío. Saxofón, percusión, bajo y hemos venido trabajándolo mucho. Está muy desarrollado, muy curado, hay todo un concepto que nos tiene muy emocionados.

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¿Cuál es la nota lírica de de ‘Onces’?… 

– ‘Onces’ es sobre una visión (no literal), pero una idea de una persona abandonada en mundo postapocalíptico con una aurora muy grande y como esa persona siente que se acerca el fin, pero a pesar de eso tiene sus recuerdo y puede expresar el amor que sentía y cómo las penas se van limpiando un poco en esos últimos momentos.

¿Qué cambio representa este disco respecto a Cocofunka y Javier Arce y los de Allá?

– El cambio se resume en el tono: definitivamente es mucho más oscuro y -siento yo- más introspectivo. Estoy en otra etapa… sónicamente implica tener el dominio de todos los aspectos y todo lo que tiene que ver con producción, entonces es un reto que llegó y asumí en el momento indicado.

¿Cuándo fue que decidiste crear un proyecto solista y por qué la electrónica y la psicodelia? ¿Siempre fueron elementos que te interesaron o fue orgánico al 100%?

– Lo decidí crear cuando hice ‘Clavel‘ en e 2016. Yo te soy honesto: como músico soy muy malo para los instrumentos, pero vos sabés que venimos de una generación muy formada o deformada por las computadoras, la tecnología y en mi caso esa ha sido mi herramienta. La experimentación, la curiosidad, las ganas de crear y tener cosas qué decir.

Las letras hablan de pérdida, despedidas, vacíos… ¿Cuáles son tus inspiraciones detrás de este proyecto como cantautor y como intérprete?

– Las que he sacado hasta ahora son un ejercicio. La lírica es fundamental. Me encanta Jorge DeBravo, Julio Cortázar, Albert Camus,… en fin te podría dar una lista bastante larga. Pero sí…

Siento que la letra es algo fundamental y orgánica. Yo no tengo miedo a ser espontáneo, a seguir experimentando y aprendiendo y aún tengo muchas cosas por decir.

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