Bruce LaBruce: explorador de tabús y márgenes queer

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Bruce LaBruce es un cineasta canadiense de la camada punk de los noventa, que comenzó, como muchos dentro del movimiento riot, creando fanzines y material intelectual dedicado a reentender las configuraciones homosexuales dentro de otras subculturas.

Es elocuente, ocurrente, en constante búsqueda de representar en sus películas historias reales pero silenciosas que mucho tienen que ver con fibras sensibles de la comunidad LGBTQ y la sociedad conservadora.

El fotógrafo, director de cine, escritor y columnista, actor y guionista nació y se crió en una granja en un poblado de Canadá. Tam pronto cumplió 18, dejó el pequeño pueblo para vivir en Toronto: lugar en que su perspectiva podría crecer, evolucionar y mutar.

Y… ¡vaya que lo ha logrado!

Su mirada del cine tradicional se alejó de todos los esquemas, con una narrativa particular y una visión única del quehacer cinematográfico con elementos surrealistas, barrocos y explícitamente pornográficos.

Cuando uno tiene la oportunidad de conversar con un director de cine, fotógrafo, artista visual, diseñador de joyería, editor de revistas, entre otras cosas, como lo es Buce LaBruce, se puede hablar de infinidad de tópicos por demás interesantes.

Asegura que la pornografía es un inconsciente colectivo donde la gente puede resolver fantasías políticamente incorrectas, incluyendo cuestiones sexuales de raza y clase que involucran aspectos de dominación y sumisión, fetichismo y juegos de roles.

Es famoso por cintas en las cuales el sexo y desnudos entre hombres, la temática LGTBQ, el punk y los zombies quedan inmortalizados.

Contrario a lo que muchos pensarían, cuando lo conocés te das cuenta de que es una persona de temperamento my tranquilo.

Conversamos sobre su nueva serie de películas para la industria porno de la mano de CockyBoys, luego de empezar con películas de arte sin presupuesto, como NoSkin Off My Ass y Super 8 1/2.

Siempre tengo fuentes de inspiración o musas para las creaciones de mis trabajos.”

Afirma que sus amigos, los cuales cataloga como “artistas misteriosos”, lo son, así encontramos que Ron Athey, Kembra Pfahler, Slava Mogutin, Bruce Benderson, Gio Black Peter, John Waters entre otros, lo han inspirado.

Como referente del llamado queercore, LaBruce despliega su visión transgresora al hablar de política, cultura, moralidad y la evolución del movimiento LGBTQ.

Siempre con la misma incorrección política que ha sido documentada desde sus inicios hace tres décadas.

LENTE PROVOCADOR

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¿Qué es el arte para vos? ¿Cómo se convirtió en un arma para provocar constantemente?

Bruce LaBruce: El arte siempre ha sido un termino que me causa problemas. Cuando era punk no podía autodenominarme o llamarme artista, sonaba demasiado para ser un trabajo.

Creo que es una forma de auto expresión, un camino de cómo ves el mundo. Pero para mi, es una energía creativa y sexual intrínsecamente unidas.

¿De qué manera el porno es un territorio revolucionario?

Bruce LaBruce: Estaba desilusionado con el movimiento gay dominante en los años ochenta, que tenía problemas de racismo, clasismo, misoginia y transfobia, así que recurrí al movimiento punk, que era al menos más políticamente subversivo, anticapitalista y estética y estratégicamente más interesante.

Pero rápidamente descubrí que la escena punk era también homofóbica y misógina, así que comencé a hacer, con una cámara, super 8 películas experimentales y fanzines con sexo homosexual muy explícito en ellos como una declaración política contra estas tendencias.

Mi productor, Jurgen Bruning, y yo ganamos reputaciones como pornógrafos, por lo que Jurgen fundó la primera compañía pornográfica de Berlín, llamada Cazzo Film, para la cual dirigí películas pornográficas como Skin Flick, The Raspberry Reich y L.A. Zombie. Cada una tenía versiones softcore y hardcore.

Ahora que el movimiento gay se ha vuelto aún más asimilacionista, burgués y del establishment (estoy hablando del movimiento gay en “El Oeste”: EE. UU., Canadá, Gran Bretaña, Europa occidental, etc.), la pornografía, de alguna manera, es la última expresión del sexo gay radical.

La pornografía es una forma de medios seductora y placentera que es perfecta para la expresión política y la propaganda! ¡Así es como lo uso, de todos modos!

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En tus películas vemos una respuesta de resistencia al pink washing (o lavado de imagen utilizando gays) y al movimiento gay coaptado por el capitalismo.

Bruce LaBruce: El movimiento homosexual actual parece tener poca conciencia política más allá de promover la homosexualidad como algo normal, no amenazante y moralmente inofensivo.

¿Por qué es necesario un cine gay militante?

Bruce LaBruce: Hay un impulso político hacia la igualdad de derechos, pero esto implica la asimilación e igual participación en las instituciones más conservadoras (la iglesia, el ejército, el capitalismo, corporaciones) que esencialmente equivale a que los oprimidos se conviertan en los opresores.

¿Cómo definirías al movimiento gay?

Bruce LaBruce: ¡Es una forma de medios seductora y placentera que es perfecta para la expresión política y la propaganda! ¡Así es como lo uso, de todos modos!

Hay poca consciencia de clase en el nuevo orden gay, y ningún reconocimiento de que el movimiento gay, junto con el movimiento negro, se basara en los principios marxistas de resistencia al materialismo y la explotación capitalista, y que rechazara la capitulación servil a las regulaciones de los dominantes orden.

Mi cine siempre ha desafiado no solo las convenciones de la sociedad, sino también las convenciones del cine mismo, usando formas experimentales y antinarrativas, métodos disruptivos y deconstructivos, técnicas de distanciamiento, manifiestos, womanifestos (algo así como mujerefiestos), sexo explícito, intervención pornográfica, propaganda, agitación prop, etc.

Has involucrado diferentes temas en tu trabajo para la creación de porno, como sacerdotes y monjas, que no se ven usualmente en este tipo de producciones.

Bruce LaBruce: La pornografía es una forma popular infrautilizada para propósitos de arte subversivo, agitación política e incluso propaganda.

Como dije antes, es como un inconsciente sexual colectivo, pero también es una forma seductora, una que pone a la gente en un estado muy placentero y receptivo.

¡De esa manera, es perfecto transmitir tu mensaje cuando las personas están en trance sexual!

Como crítico, columnista y punk, y como marica político, siempre me han interesado los temas de clase, género y raza, por lo que solo tendría sentido que mi trabajo porno aborde todos estos temas.

Pero desde el principio, he usado la pornografía como una herramienta política.

Como punk queer, utilicé la pornografía gay para desafiar la homofobia y el sexismo en la escena punk hardcore de los ochenta.

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Más tarde, usé el porno para desafiar el conservadurismo y la conformidad sexual del cine convencional en general.

Creo que todos los pornógrafos son artistas, porque el porno es una forma creativa hecha por cineastas y camarógrafos.

¡Yo profeso gran parentesco con los pornógrafos, y últimamente me parece que las estrellas porno son las parejas sexuales ideales!

Sin embargo, la gran mayoría de la pornografía es bastante banal y carente de imaginación, por lo que me gusta tratar de aportarle algo nuevo.

El sexo es, por naturaleza, político, y el porno debe considerarse de la misma manera.

La mayoría de las personas involucradas en el porno están luchando contra las restricciones y regulaciones del orden dominante, pero más de una manera inconsciente, como forasteros sexuales y rebeldes.

Solo trato de articular esa rebelión de una manera más directamente política.

¿El arte LGTB es considerado pornografía?

Bruce LaBruce: No, no todo. Lo LGTB es mas categoría político o social.

El arte LGTB puede ser sexual o no.

Actualmente existe un nuevo grupo de gays conservadores que rechaza cualquier forma de asociación con la pornografía.

Con tanta gente desnudándose en las redes sociales ¿cómo creés que contribuyen a la comunidad con su causa de respeto e inclusión?

Bruce LaBruce: Con muy poco- ríe- en realidad soy mucho más real en mi vida privada, más perspicaz y no tengo reparos con mi sexualidad.

No estoy realmente dentro del la economía cuando se trata de la sexualidad. Está bien que la gente lo haga, sobre todo si puede hacer dinero con él, pero creo que se esta convirtiendo en algo sumamente aburrido y cuadrado.

Hay tanta gente que comparte sus genitales y otras partes del cuerpo, que probablemente mantenerlos ocultos sería mas misterioso.

¿Qué te excita como creador?

Bruce LaBruce: Como director de cine me resulta apasionante hacer algo que ha estado en mi imaginación y de una manera visual, plasmarlo.

La diferencia entre lo que imaginaba y lo que realmente es, me interesa mucho. Es también interesante hacer el trabajo que inspira y excita a los demás.

Una vez dijiste que preferirías convertirte en zombi antes que renunciar a lo que te hace diferente.

Bruce LaBruce: No es tan sencillo. Por un lado es natural, todo movimiento busca aceptación por parte de una mayoría y termina adaptándose a ella.

Pasó con el movimiento negro en los 60: los Panteras Negras eran marxistas y después fueron absorbidos por el capitalismo.

Con el feminismo pasa lo mismo: en origen era revolucionario, pero hoy el postfeminismo busca igualdad de poder dentro del sistema capitalista.

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¿La tendencia ahora es encajar, ser como los demás?

Bruce LaBruce: Es un tema que trato en mi última película, The Misandrists [sobre mujeres que forman un grupo terrorista para combatir el patriarcado], y, en mi opinión, es una estrategia fallida.

El movimiento queer aún mantiene esa esencia crítica y subversiva.

¿Cuán importante es el movimiento queer hoy en día?

Bruce LaBruce: Llevo toda mi vida combatiendo a las fuerzas reaccionarias. También a la izquierda radical, porque en muchos aspectos es dogmática y de mente estrecha, como las feministas que rechazan el porno”

Englobo dentro de lo queer a ese activismo más alternativo, casi punk, que usa estrategias de oposición al sistema, cercano al anticapitalismo.

El gay ortodoxo se ha vuelto muy conservador. Hombre blanco, de clase media, ajeno a la gente oprimida y que se ha acomodado tras la conquista de ciertos derechos.

Muchos gays rechazaron The Misandrists porque es políticamente incorrecta. Dijeron: ¡Oh, es transfóbica! ¡Es una película de lesbianas hecha por un gay!

No fueron capaces de ver más allá. Pero bueno, llevo toda mi vida combatiendo a las fuerzas reaccionarias. También a la izquierda radical, porque en muchos aspectos es dogmática y de mente estrecha, como las feministas que rechazan el porno.

A veces hay que contemplar a la izquierda como otro adversario.

¿Cuál es tu gran enemigo? ¿La derecha, la ixquierda? ¿Cuál es la ruta?

Bruce LaBruce: Mi fórmula es no seguir del todo ningún movimiento y, cuando lo hago y noto síntomas de que estoy siendo coaccionado, asimilado o corrompido por ese movimiento, no solo lo abandono sino que me vuelvo contra él. Nunca me he sentido identificado del todo en ningún grupo.

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¿Ahora priman los extremos y las etiquetas sobre la ambigüedad?

Bruce LaBruce: Absolutamente, hemos vuelto al pensamiento político que yo combatía en los ochenta. El mainstream gay clasista y sexista de hoy luchaba contra todo eso hace 30 años. Duele ver cómo hemos retrocedido. Hay una tendencia claramente conservadora que ha absorbido al colectivo gay.

¿Es el mundo gay más aburrido ahora?

Bruce LaBruce: Soy un poco old school. Desde luego hemos perdido cosas, sobre todo en lo estético. En los 70 y 80 el rollo gay estaba muy marcado por el radicalismo sexual, esa estética leather muy potente. Todo era fetichismo, experimentación. Ahora es menos interesante, sin duda.

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Volviendo a The Misandrists, ¿crees que por fin ha llegado el momento de que las mujeres, y en concreto las lesbianas, asuman más protagonismo y liderazgo?

Bruce LaBruce: Tiene que llegarse a un equilibrio. Las mujeres están en inferioridad en infinidad de aspectos, desde las empresas al mundo del cine. Pero el feminismo como palabra es algo totalmente genérico, como la palabra gay. Hay infinidad de matices.

Hay feminismo antiporno, feminismo conservador que busca el poder a toda costa, venga de donde venga… ¿Theresa May es feminista? No lo creo.

Es ridículo adjudicar un pensamiento o comportamiento según la edad. Muchos artistas se radicalizaron con el paso de los años, como Pasolini. Siento que estoy en la mitad de mi carrera.

Has tocado temas como el sexo con amputados o con ancianos. ¿Te queda algo por explorar?

Bruce LaBruce: Muchas veces me lo planteo. En HustlerWhite rodé a un hombre penetranado a otro con su muñón, y en Skin Flick mostré a un neonazi masturbándose sobre un ejemplar de Mein Kampf, lo cual fue aún más controvertido.

Quiero puntualizar que cuando he tratado estos fetichismos lo he hecho desde una perspectiva romántica, como en Gerontofilia, porque siento cariño por las personas con esas filias, consideradas parias por la sociedad. Los veo como outsiders, rebeldes.

Como tabú, siempre he visto el tema de la pederastia como uno de los mayores, pero es un tema muy difícil de abordar.

¿El porno, al ser más accesible, ha perdido su carácter provocativo?

Bruce LaBruce: Bueno, las famosas van como prostitutas transexuales a las alfombras rojas (risas). Internet democratizó el porno y lo hizo más desechable, simple, sin creatividad.

Pero hay excepciones, como la directora Erika Lust, con la que he rodado el corto Refugees welcome [donde un refugiado sirio practica sexo con un checo a su llegada a Europa].

Es fácil rodar un polvo, pero darle un contexto que lo haga interesante no es tan sencillo.

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Sos un ejemplo de que se puede envejecer sin cambiar de ideología.

Bruce LaBruce: Hay un ejército de personas esperando a decir: “Mira, finalmente se hizo mayor y sentó la cabeza“.

Es ridículo adjudicar un pensamiento o comportamiento según la edad. Muchos artistas se radicalizaron con el paso de los años, como Pasolini.

Siento que estoy en la mitad de mi carrera.

Al contemplar el mundo, ¿te sientes frustrado o crees que hay esperanza?

Bruce LaBruce: Sigo interesado en hacer lo que hago, en tratar temas tabú. A veces los tiempos me acompañan y otras van en contra. Hay muchas barreras por derribar, incluso dentro del mundo gay.

Muchos ven con recelo las relaciones de poliamor, las parejas abiertas o el sexo con desconocidos. Pero no soy demasiado pesimista. Sin querer caer en el tópico, al final todo se basa en ser una amable y cuidar de tu propio orgasmo.

Si todo el mundo se preocupase de su placer habría mucha más paz.

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Para más información sobre Bruce y sus 30 años de obra visual, visitá  brucelabruce.com

Una respuesta a “Bruce LaBruce: explorador de tabús y márgenes queer”

  1. Buenas palabras de Bruce. Tuve la oportunidad de conocer su trabajo a través de un amigo. Estaba en mi lista de espera para investigar sobre él. Muchas gracias por el artículo

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