¡Me escupo el culo con la cochina huelga!

Ha habido bloqueos de vías, sabotajes al suministro del petróleo, ocupación de quirófanos, maniobras para impedir la limpieza de ropa hospitalaria, amenazas a diputados, cierre de comedores escolares, noticias falsas y rechazo del diálogo.

A esta lista de irrespeto y violaciones de derechos contra todos los ciudadanos emprendida por el combo de Albino, se sumó hoy el lanzamiento de una pequeña turba llena de odio y agresividad contra el presidente de la República, Carlos Alvarado.

¿Recuerdan cuando, hace poco, dije que el uso de bloqueos era señal no de la fuerza, sino de la debilidad de la huelga?

Pues bueno, este ataque contra nuestro presidente deja muy claro que el movimiento está ya moribundo y que, para resucitar algún impacto público, sus dirigentes han saltado sobre los límites.

Cada vez se parecen más a la Camorra napolitana.

Además, el vergonzoso acto, a la salida de una importante actividad en el Teatro Nacional, nos deja en claro que la estatura moral de esos señores es tamaño hormiga.

Como la dimensión a que se encamina la huelga que, al perder todo sentido, se encuentra en fase terminal.

¿Notaron, además, que los señores de la turba demostraron que padecen de homofobia aguda?

Porque parte de los “insultos” lanzados contra el presidente fueron “playo” y “maricón”, en lugar de “macho” o “cemental”.

¡Absoluta desconexión con la realidad de una sociedad que, como la nuestra, está en camino de superar esas aberraciones!

Me alegra que don Carlos, quien los tiene bien puestos, pero no hace gala de ello, anunciara, sin enojo pero con gran firmeza, que seguirá adelante. Yo lo apoyo. Espero que los diputados también y pronto voten en primer debate la reforma fiscal.

Y que la Sala Cuarta, al pronunciarse sobre su constitucionalidad, esté a la altura de los hechos y de sus deberes hacia el país.

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